La dialéctica entre cofrades y autoridad eclesiástica ha sido una constante en la Historia de la Iglesia. No debiera ser así, pero las cosas son como son y no queda más remedio que aceptar la realidad, que es la aspiración permanente de popularizar lo oficial, por parte de las bases, y el deseo legítimo de la jerarquía por controlar lo popular oficializándolo. Las quejas de unos y otros son las de siempre, aunque varíen las formas. La autoridad achaca a los cofrades su escasa o nula implicación en la liturgia y las cofradías se quejan, fundamentalmente, de una insuficiente atención pastoral . Un ejemplo de esta dicotomía lo encontramos en la iglesia parroquial de Peñaranda de Bracamonte. (Salamanca) En ella podemos ver, al lado de cada una de las imágenes procesionales de Semana Santa, una placa de metacrilato en la que se lee: “Agradeceré vuestro homenaje y escucharé con agrado vuestras súplicas si, antes que a mi imagen tallada, honráis al Santísimo Sacramento, fuente única d...
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