Tras la sublevación militar del 18 de julio de 1936, fueron incendiadas, saqueadas y expoliadas un buen número de iglesias e imágenes de nuestra Semana Santa, en la que puede ser considerada la mayor destrucción del patrimonio histórico y artístico que se produjo en el pasado siglo. Tras los sucesos del citado año, y finalizada la Guerra Civil, la celebración de ese año y posteriores sería singular al compartir las cofradías pasos y enseres para poder efectuar su salida anual. La Semana Santa de 1937, finalizada la Guerra Civil llegaría cargada de estampas inéditas e improvisaciones, lo que la convierte en la más novedosa de todo el siglo XX. El Domingo de Ramos cayó muy alto en el calendario: el 21 de marzo. Todavía estarían muy recientes los asaltos e incendios ocurridos meses antes. Sería una Semana Santa de notables ausencias por la pérdida de imágenes acontecida en julio de 1936. Por extraño que parezca, la Semana Santa se celebró en muchas provincias de Esp...
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