El 19 de octubre, cuando el otoño ya pintaba las calles de tonos dorados, Daimiel se vistió de gala para algo que no pasa todos los días: los 450 años de nuestra Cofradía de los Coloraos. Y no fue una celebración cualquiera; fue una tarde-noche que empezó a las 18:30 en San Pedro y nos tuvo emocionándonos hasta bien pasadas las once. Por primera y única vez quizá, el Cristo de la Columna salió a costal, llevado por hermanos que mezclaban manos daimieleñas con otros venidos de fuera. El trono, cedido con cariño por la hermandad de la Caridad de Ciudad Real, avanzaba firme, mientras la Virgen de la Amargura lo seguía en andas, estrenando candelería y violeteros que le daban un brillo especial, pero sin perder ese porte que tiene esta Dolorosa que vino de Sevilla, con ese manto Verde adquirido en la antigüedad a la Virgen de las Penas de Málaga. El recorrido no fue muy largo –unas cuatro horas– y lleno de momentos que se quedarán en nuestra retina en mucho tiempo. El encuentro ...
Accede a la versión 2.0 del blog.