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Escaparate original

Os dejo fotos de un escaparte que es digno de destacar por su originalidad realizado en papel. !Que arte hay que tener para hacer la Macarena así, y los niños vestidos de nazareno de la Soledad de San Lorenzo y Amargura. Lo de los farolillos es un guiño a la feria  que viene después. Fotos: Alfonso García

Quedémonos aquí

Quedémonos aquí.   Quedémonos con las vísperas, con ese temblor de espera. Estos días que ahora vivimos tienen ese sabor de andén en el que ya sentimos el ruido de la máquina del tren, desde el que ya oímos su lejano pitido. ¿Qué hay más grande que una espera, cuando se sabe que esa espera desembocará en la dicha plena?, nada . (A.G. Barbeito)  Foto  SMCE

Ahora si dan ganas de parar el tiempo, bendita Cuaresma

Llegada la primavera, o mientras se aproxima, algunos comercios sevillanos (no solo del centro de la ciudad de Sevilla, aunque sí predominantemente de allí) empiezan a transmutarse en capillas, cambiando el aroma habitual de sus ambientadores de pistola por vaharadas de incienso espeso y apartando de sus cristaleras los maniquíes, las mercancías más propias y los fríos reclamos de la globalización para dejar hueco a los pasitos en miniatura, a los nazarenitos de caramelo, a los cuadros de la Virgen enmarcados con ricas volutas doradas y adornados con telas adamascadas que caen elegantemente por detrás de los caballetes. Donde antes había una figura ataviada de otoño/invierno, ahora luce un farol y un nazareno revestido de raso; donde antes colgaban cinturones, ahora lo hacen cordones o medallas. Hay todo un ceremonial –esperado por la población– en el adorno cofradiero de los escaparates. En ocasiones extremas, algunos llevan a lucir auténticas dolorosas prácticamente listas...

Escaparates

Llegada la primavera, o mientras se aproxima, algunos comercios sevillanos (no solo del centro de la ciudad de Sevilla, aunque sí predominantemente de allí) empiezan a transmutarse en capillas, cambiando el aroma habitual de sus ambientadores de pistola por vaharadas de incienso espeso y apartando de sus cristaleras los maniquíes, las mercancías más propias y los fríos reclamos de la globalización para dejar hueco a los pasitos en miniatura, a los nazarenitos de caramelo, a los cuadros de la Virgen enmarcados con ricas volutas doradas y adornados con telas adamascadas que caen elegantemente por detrás de los caballetes. Donde antes había una figura ataviada de otoño/invierno, ahora luce un farol y un nazareno revestido de raso; donde antes colgaban cinturones, ahora lo hacen cordones o medallas. Hay todo un ceremonial –esperado por la población– en el adorno cofradiero de los escaparates. En ocasiones extremas, algunos llevan a lucir auténticas dolorosas prácticamente listas...