La iglesia –después de muchos portazos– ha empezado a tomar nota del poder movilizador de las cofradías. Pero también es hora de que los poderes políticos, más allá de ciertas alianzas estrafalarias, empiecen a estimar la capacidad de convocatoria de las hermandades como polo de atracción de una creciente y atractiva forma de hacer turismo que aún está por valorar. La reflexión llega después de realizarse el V Congreso de Hermandades de Jesús Caído en Daimiel, organizado por "Los Moraos". La Cofradía dio lo mejor de sí misma; para los propios pero, sobre todo, para los extraños. Ya no sólo los hermanos sino los daimieleños estaban orgullosos de su cofradía. Se trataba de estar a la altura de las circunstancias enseñando lo mejor que tienen a los que –en otras circunstancias– no habrían cogido el coche para asomarse a esos tesoros artísticos y devocionales. La puesta en escena la pusieron –gratis et amore– esas cofradías que se convierten en las mejores embaj...
Accede a la versión 2.0 del blog.