Ir al contenido principal

Educados en lo que tenemos que decir, no en lo que sentimos…

¿Por qué no aprovechar la sensibilidad de uno para sentir y expresar?. Son muchos los que a lo largo del camino, me habéis hablado sobre mi capacidad para plasmar pensamientos y sentimientos. La semana pasada, hablando con un familiar, en una de esas conversaciones en la que el ron-cola, bohemiamente y sin querer, te enciende la chispa, me convenció, hablamos del rollo, de aprovechar oportunidades, de expresar, de sentir…

El camino no ha hecho nada más que comenzar, espero no aburrirme, la constancia suelo fumarla a carcajadas.

Pues bien, aquí estoy, no esperen coherencia en mis palabras, esperen sentimientos, esperen formas distintas de pensar, la locura y la lógica nunca fueron amigas. Una vez escuché a un periodista: “si cuando hablas nadie se ofende es que no has dicho absolutamente nada.” Sí, soy ese tipo de persona, cada vez que hablo y sin culpabilidad alguna, siempre hay alguien que no permanece indiferente.

Tristemente nos educan en unos cánones, nos educan en lo “correcto”, en lo que está bien pensar o está bien decir, me gusta ser diferente, no me gusta ser una oveja y seguir un rebaño de protocolos.

Esta es mi persona, sin maldad, sin tapujos, creo que lo más hermoso de la vida es besarla tal cual venga, pero lo mismo que la vida baila a su antojo, la música de la educación siempre ha de estar bien afinada y acorde a los compases que se marcan.

Sé que la hemeroteca enjuicia constantemente, intentaré beber del oportunismo que la vida sirve a su antojo, da igual el nombre que utilice mi persona, las personas pasan, las palabras siempre quedan…

“Soy responsable de lo que escribo, no de lo que usted entiende…”

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nueva dirección del Blog.

Por problemas con la indexación de Google, me he visto obligado a crear un nuevo blog. Al estar inactivo durante dos años, Google ha dejado de rastrearlo y por eso he creado la versión 2.0 del blog.  Este blog se muda a la siguiente dirección: ( https://lunaparasceve2.blogspot.com )  Todos las entradas antiguas quedan aquí, pero **las novedades, fotos y demás estarán allá**. ¡Te espero en la nueva versión de mi blog! *Luna Parasceve – 12 de noviembre de 2025*

Lo íntimo se hace visible en lo simple.

En la penumbra de una calle angosta, la cruz se alza como un faro de silencio. No hay multitudes ni clamores; solo el roce de los hábitos nazarenos, el brillo tenue de los cirios y la humedad del suelo que refleja una luz dorada por la que transita el Via Crucis del Stmo. Cristo del Consuelo. Aquí, la belleza no grita: susurra. Lo íntimo se hace visible en lo simple: un paso lento, un gesto contenido, la fe que no necesita palabras.  En esta esquina olvidada, la Pasión no es espectáculo; es encuentro. Y la imagen, quieta y solemne, nos devuelve la pregunta: ¿qué cruces cargamos en silencio, iluminadas apenas por una lámpara que nadie encendió para nosotros?. SMCE STMO. CRISTO DEL CONSUELO, DAIMIEL FOTOS SMCE

El momento que conquistó Instagram: “Por ti” de Javier Cebrero en la Magna de Córdoba.

Si has pasado por Instagram o TikTok en los últimos días, es muy probable que hayas visto mi reel, que me ha sorprendido la cantidad de miles de reproducciones que lleva. Un plano de 15 segundos, una canción, una procesión y un sentimiento que explotó. Pero detrás de esos 15 segundos hay una historia que no cabe en un reel.   Aquí te la cuento.   El reel que no planeé Era sábado de Magna en Córdoba. La Hermandad de Santa Cruz avanzaba por la Plaza de San Andrés rumbo a la Catedral. El sol caía a plomo, el incienso flotaba y el paso de misterio parecía flotar entre la multitud. Yo iba con el móvil en la mano, sin trípode, sin guión. Solo quería grabar un recuerdo.  Y entonces empezó a sonar “Por ti” de Javier Cebrero Arias Y me puse a grabar. 15 segundos. Un corte. Subí el reel a las 22:47. A las 23:12 ya tenía 10.000 views. ¿Por qué explotó? No soy influencer. No tengo 100k seguidores. Pero algo funcionó.  Aquí mis 3 claves (por si quieres replicarlo): ¿Por qué func...