¿Por qué no aprovechar la sensibilidad de uno para sentir y expresar?. Son muchos los que a lo largo del camino, me habéis hablado sobre mi capacidad para plasmar pensamientos y sentimientos. La semana pasada, hablando con un familiar, en una de esas conversaciones en la que el ron-cola, bohemiamente y sin querer, te enciende la chispa, me convenció, hablamos del rollo, de aprovechar oportunidades, de expresar, de sentir…
El camino no ha hecho nada más que comenzar, espero no aburrirme, la constancia suelo fumarla a carcajadas.
Pues bien, aquí estoy, no esperen coherencia en mis palabras, esperen sentimientos, esperen formas distintas de pensar, la locura y la lógica nunca fueron amigas. Una vez escuché a un periodista: “si cuando hablas nadie se ofende es que no has dicho absolutamente nada.” Sí, soy ese tipo de persona, cada vez que hablo y sin culpabilidad alguna, siempre hay alguien que no permanece indiferente.
Tristemente nos educan en unos cánones, nos educan en lo “correcto”, en lo que está bien pensar o está bien decir, me gusta ser diferente, no me gusta ser una oveja y seguir un rebaño de protocolos.
Esta es mi persona, sin maldad, sin tapujos, creo que lo más hermoso de la vida es besarla tal cual venga, pero lo mismo que la vida baila a su antojo, la música de la educación siempre ha de estar bien afinada y acorde a los compases que se marcan.
Sé que la hemeroteca enjuicia constantemente, intentaré beber del oportunismo que la vida sirve a su antojo, da igual el nombre que utilice mi persona, las personas pasan, las palabras siempre quedan…
“Soy responsable de lo que escribo, no de lo que usted entiende…”

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