Hay momentos en que la vida se resume en un suspiro… una copa de vino entre las manos, el silencio amable del entorno y la certeza de estar aquí, ahora. No hace falta más que eso: el instante perfecto en el que el tiempo parece detenerse y la paz se posa, ligera, sobre el alma. Porque vivir es eso: saborear despacio lo que ya es bueno. Y agradecer, agradecer y agradecer.
SMCE
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