El 19 de octubre, cuando el otoño ya pintaba las calles de tonos dorados, Daimiel se vistió de gala para algo que no pasa todos los días: los 450 años de nuestra Cofradía de los Coloraos. Y no fue una celebración cualquiera; fue una tarde-noche que empezó a las 18:30 en San Pedro y nos tuvo emocionándonos hasta bien pasadas las once.
Por primera y única vez quizá, el Cristo de la Columna salió a costal, llevado por hermanos que mezclaban manos daimieleñas con otros venidos de fuera. El trono, cedido con cariño por la hermandad de la Caridad de Ciudad Real, avanzaba firme, mientras la Virgen de la Amargura lo seguía en andas, estrenando candelería y violeteros que le daban un brillo especial, pero sin perder ese porte que tiene esta Dolorosa que vino de Sevilla, con ese manto Verde adquirido en la antigüedad a la Virgen de las Penas de Málaga.
El recorrido no fue muy largo –unas cuatro horas– y lleno de momentos que se quedarán en nuestra retina en mucho tiempo. El encuentro entre el Cristo y la Virgen en la rotonda de la Cruz Roja, con la Banda de Cornetas y el cuarteto Staccato poniendo música al silencio. La parada ante el mural de la Virgen de las Cruces en Las Mínimas, y muchos mas momentos que no olvidaremos en mucho tiempo.
La Banda Municipal cerraba el cortejo con esa marcha que todos tarareamos sin querer, la marcha Amarguras, el himno de la Semana Santa de Sevilla. Echamos de menos a Ricardo Fernández del Moral, hermano que siempre esta disponible cuando se trata de su Cofradía.
Daimiel, una vez más, demostró que la fe no es algo que se guarda en un cajón: se vive, se carga, se comparte.¿Y tú? ¿Estuviste? ¿Qué momento te marcó? Déjame tu recuerdo abajo, que estas cosas se cuentan y se sienten.
SMCE.







Comentarios
Publicar un comentario