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Cuando se pueda

Para algunos esta Cuaresma y esta Semana Santa que llegan con el repeluco de unas tardes cada vez más largas tampoco serán distintas a las que había hasta 2019. En cuanto haya una oportunidad y cuadren los números para que se permita la circulación entre ciudades y provincias cogerán el tren o el coche y se marcharán a Sevilla. Yo el primero si puedo, que vaya por delante. La letanía con que se recita la lista de riquezas que se podrán ver en la exposición In nomine Dei tiene el mismo efecto que dar una receta de la tortilla de patatas a las dos de la tarde, aunque habrá que hacerse a la idea de que será difícil con el aforamiento y una demanda que se espera desbordada.

A diferencia de los demás años, todo apunta a que en este 2021 se podrá hacer sin remordimiento de conciencia, si alguien a estas alturas lo sufría. Los que piensen que el mundo no termina en el Aljarafe hasta se acercarán a Jerez y Málaga y allí también disfrutarán de lo que raras veces extraordinarias pueden ver en la calle.

Los cofrades sacralizaron las vísperas, y aunque en 2021 no tengan detrás más que la ausencia de las procesiones en la calle, quizá ningún año mejor que este puedan disfrutarlas con la espiritualidad de los cultos, la cercanía de sus imágenes y la plasticidad de los altares con cera, flores y majestad, y desde luego no habrá ocasión mejor para poner una cremallera en la boca de los que piensan que huyen de las iglesias para todo lo que no sea sacar los pasos a la calle.

El tiempo dirá si las cofradías son capaces de moverse sin que haya un martillo que convoque a la gente, pero a falta de una semana para la Cuaresma, y con un horizonte tan gris como el cielo de estas mañanas que se levantan en febrero, muchos se temen que para disfrutar no ya de algo mejor, como hacen muchos cada año, sino de algo a secas, habrá que viajar. Ya devolverán desde esos sitios la visita cuando se pueda hacer una magna de fin de pandemia, si para entonces queda algo que no sea viajar.
SEMANA SANTA CADIZ
FOTO SMCE



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