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La primera Nochebuena que muchos hijos no pasan con sus padres

Nadie, absolutamente nadie, podía siquiera imaginar la que se nos venía encima cuando en Nochevieja despedíamos el año y recibíamos entre campanadas y uvas al entonces recién nacido 2020, hoy ya sellado como el año más nefasto de nuestras vidas. Un año capaz de proponernos el inicio de unas Navidades confusas y complejas, atípicas como ninguna de cuantas hemos vivido hasta ahora o que probablemente podamos vivir en el futuro y con esta Nochebuena en la que habremos de hacer de tripas corazón para poder usar la palabra celebrar la que será la más triste Nochebuena que sumaremos al recuerdo de tantas otras, y tan diferentes, como ya hemos vivido.

Es verdad que cada año la Navidad se tiñe de algunos colores nostálgicos, recuerdos de la infancia perdida, ausencias de seres queridos que han ido quedando en el camino… pero es una nostalgia sana y edulcorada porque nos recuerda que las personas lo somos precisamente porque tenemos sentimientos. Pero este año no es esa la cuestión, muy al contrario esta Nochebuena que hoy nos disponemos a vivir se grabará en nuestros corazones con un dolor y una tristeza a la que no podrá ser indiferente la cena familiar con más huecos que nunca, viviremos en muchos hogares una Nochebuena melancólica porque hay emociones básicas que, afortunadamente, no podremos reprimir.

Será la primera Nochebuena que muchos hijos no pasan con sus padres o en la que faltarán los abuelos porque se los ha llevado el maldito Covid-19 o, lo que es casi igual de duro, que no puedan salir de las residencias de mayores. Canción triste de una Nochebuena como ésta, sin duda la más triste que esculpiremos en nuestros recuerdos.

Detalle de una comida familiar, foto SMCE



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