La pandemia está poniendo de manifiesto que vivimos en la sociedad de la supervivencia. Sobrevivir lo es todo, como si nos halláramos en un estado de guerra permanente. Todas las fuerzas vitales se emplean hoy para prolongar la vida. En vista de la pandemia la sociedad de la supervivencia prohíbe las misas incluso en Pascua. Hasta los sacerdotes practican la distancia social y llevan mascarillas protectoras. Sacrifican completamente la fe a la supervivencia. ¿La caridad? Se expresa guardando la distancia. El virus derroca a la fe. Todo el mundo está pendiente de lo que dicen los virólogos, que adquieren así el monopolio absoluto de la interpretación. La narrativa de la resurrección queda totalmente desbancada por la ideología de la salud y de la supervivencia. Ni siquiera el Papa Francisco es una excepción. San Francisco abrazaba leprosos…
Si has pasado por Instagram o TikTok en los últimos días, es muy probable que hayas visto mi reel, que me ha sorprendido la cantidad de miles de reproducciones que lleva. Un plano de 15 segundos, una canción, una procesión y un sentimiento que explotó. Pero detrás de esos 15 segundos hay una historia que no cabe en un reel. Aquí te la cuento. El reel que no planeé Era sábado de Magna en Córdoba. La Hermandad de Santa Cruz avanzaba por la Plaza de San Andrés rumbo a la Catedral. El sol caía a plomo, el incienso flotaba y el paso de misterio parecía flotar entre la multitud. Yo iba con el móvil en la mano, sin trípode, sin guión. Solo quería grabar un recuerdo. Y entonces empezó a sonar “Por ti” de Javier Cebrero Arias Y me puse a grabar. 15 segundos. Un corte. Subí el reel a las 22:47. A las 23:12 ya tenía 10.000 views. ¿Por qué explotó? No soy influencer. No tengo 100k seguidores. Pero algo funcionó. Aquí mis 3 claves (por si quieres replicarlo): ¿Por qué func...

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