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Poder: Aglutinar a sus súbditos mediante leyes y religiones.

Fotos SMCE
La crítica de la moral y a la religión forma parte de la crítica en general que Nietzsche hace a toda la cultura occidental. Moral y religión son, para este autor, dos elementos que buscan someter a los hombres a determinadas pautas de comportamiento social. Una sociedad será mucho más ordenada si se apoya en alguna moral y determinada religión. 

Eso explica el éxito que han tenido a lo largo de la historia. Todos los gobiernos han buscado el modo de aglutinar a sus súbditos mediante leyes, pero el sometimiento a las mismas se hace mucho más eficaz si, además de los medios con los que cuenta el gobernante para hacer que se cumplan, se cuenta con una moral y una religión que convenzan de que el sometimiento a las leyes es "muy bueno". De esa manera se logra que los sometidos no se vean sometidos porque serán recompensados con una buena vida futura.

Esta interpretación es lógica a partir del significado que Nietzsche otorga a la "voluntad de poder". Como todos poseen esa voluntad de poder, de imponerse, los que mandan en una determinada sociedad necesitan que los sometidos no se den cuenta de la ausencia total de libertad en la que viven, refugiándose en el mérito de cumplir una moral y una religión. El contribuyente, la persona socialmente responsable, es así un ciudadano ejemplar del que las autoridades ya no tienen que preocuparse. Ese hombre cumple las leyes sin coacción alguna y alberga la esperanza de que su recompensa es el reino de los cielos.

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