Imagina por un momento que tienes un micrófono en tus manos y te brindan la posibilidad de trasladar a quien te escucha (cientos, puede que miles de personas) un momento de nuestra Semana Santa. ¿Qué dirías? ¿Cómo lo dirías? ¿De qué forma y con qué palabras le contarías a esa persona todo lo que está pasando para que sepa y vea con tus ojos lo que cuentas con tu voz? (Una mujer llora en un balcón, una vecina del barrio se persigna al paso de la Virgen, el capataz lleno de emoción comanda con alegría a sus costaleros, un costalero reza un ave maría con los ojos cerrados, un nazareno se da la vuelta por primera vez para ver a su Madre, la Virgen revira en su palio para recogerse, la banda, los aplausos, la saeta, las marchas, las dedicatorias...) ¿qué pasaría si lo tuvieras que contar tú? ¿Serías capaz?
Si has pasado por Instagram o TikTok en los últimos días, es muy probable que hayas visto mi reel, que me ha sorprendido la cantidad de miles de reproducciones que lleva. Un plano de 15 segundos, una canción, una procesión y un sentimiento que explotó. Pero detrás de esos 15 segundos hay una historia que no cabe en un reel. Aquí te la cuento. El reel que no planeé Era sábado de Magna en Córdoba. La Hermandad de Santa Cruz avanzaba por la Plaza de San Andrés rumbo a la Catedral. El sol caía a plomo, el incienso flotaba y el paso de misterio parecía flotar entre la multitud. Yo iba con el móvil en la mano, sin trípode, sin guión. Solo quería grabar un recuerdo. Y entonces empezó a sonar “Por ti” de Javier Cebrero Arias Y me puse a grabar. 15 segundos. Un corte. Subí el reel a las 22:47. A las 23:12 ya tenía 10.000 views. ¿Por qué explotó? No soy influencer. No tengo 100k seguidores. Pero algo funcionó. Aquí mis 3 claves (por si quieres replicarlo): ¿Por qué func...

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