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Desvelos y horas de trabajo para lograr que un sueño se cumpla


Las cofradías están cargadas de historia, de esencia, de cultura y de tradiciones del pasado. Pocas, muy pocas instituciones en muchas ciudades, pueden decir que han ido sobreviviendo a través de los siglos, actualizándose y transformándose para cada momento histórico que tocaba vivir. Se trata de una de las aristas que hacen grandes a estas corporaciones que, con sus luces y con sus sombras, van atravesando los tiempos y parecen no tener fin. Afortunadamente, hasta hoy.

En cuanto a las luces y sombras, quizá nos detenemos en demasiadas ocasiones en las miserias, que también las cofradías las tienen porque están formadas por personas Nos encanta una polémica, una cofradía que cambia de banda, una banda que ha dejado de pitar lo bien que lo hacía en el pasado, un proceso electoral en tal o cual hermandad en la que parece no presentarse ni El Tato.

Sin embargo, lo que hoy traigo a esta entrada es lo verdaderamente importante de todo esto de las cofradías. Y no se trata de estrenar por estrenar, sino de reflejar los desvelos, los esfuerzos, las horas de trabajo para lograr que un sueño se cumpla. Que tu Virgen tenga un buen manto o que tu Cristo estrene una túnica nueva.

Todo esto si que forma parte del común denominador de las cofradías. Y además se trata de logros que, desde que estas instituciones existen, siempre han estado aportando vida. 

Las cofradías son también grandeza. Grandes estas instituciones y grandes deben ser quienes las forman y gobiernan. Luchando cada día por engrandecerlas a pesar de que estemos o no de acuerdo con la actual junta de gobierno y las ansias de la Iglesia por controlarlas.

SMCE

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