A veces suena raro, pero siempre es necesario. Casar los términos “democracia” con “cofradías” es aún en algunos casos algo difícil. Los cofrades debemos trabajar sí y solo sí por el bien de nuestras hermandades y consiguiente engrandecimiento de nuestra Semana Santa. Y ya que estamos (lo más importante), demos el mejor ejemplo de cristiandad. La teoría ideal nos dice que las juntas de gobierno deberían ser meras cabezas responsables del trabajo de TODOS los hermanos. Un cargo aporta responsabilidad, pero quizá no mucha más de la que aporta el simple hecho de pertenecer a la nómina de una corporación. Es por eso que unas elecciones no deberían suponer ruptura alguna entre los cofrades. La diversidad es sana. Muy sana. Pero suele ocurrir que, cuando se da el caso de que dos o más candidaturas concurran a una votación para hacerse con el timón de su cofradía, esto viene acompañado de desaires y crispación entre los hermanos. Siempre habrá quien crea que lo puede hacer mejor...
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