Ir al contenido principal

Sevilla desde las alturas

La Giralda acaricia el cielo de Sevilla. Y no sólo por sus algo más de 104 metros de altura. Para la ciudad es la niña de sus ojos y también para los ojos de sus visitantes. Toda ciudad tiene o debería tener su icono. El de Sevilla brilla con luz propia, y se llama Giralda.

La Giralda es el campanario de la Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla. En su cúspide se asienta la tinaja sobre la que se alza el Giraldillo, que hace las funciones de veleta y que en su tiempo era la escultura en bronce más grande del Renacimiento en Europa.

La Torre supera los 104 metros de altura con el Giraldillo y durante varios siglos fue la torre más alta de España y una de las más altas de Europa. La Giralda “gana” al Big Ben de Londres, que mide 96 metros de alto, y su altura es casi el doble que la Torre de Pisa (55,8 metros).

La Giralda tomó como fuente de inspiración el alminar de la mezquita Kutubia de Marrakech (Marruecos), construido en el siglo XII, de 79 metros de altura y una de las grandes obras del arte hispano-magrebí.

La inscripción en latín más significativa es “Turris fortissima nomen DNI Proverb. 18” (“La torre más fuerte es el Nombre del Señor”), que recorre las cuatro caras de la torre.

El campanario de la Giralda está formado por 24 campanas, cada una de ellas con su propio nombre, y cuyos toques están programados por ordenador. 18 de ellas son campanas de volteo y las otras 6 son de golpe. A este grupo de 6 pertenece la campana de Santa María Mayor, la más grande de todas ellas.

El Giraldillo fue reemplazado provisionalmente por una réplica mientras se procedía a su restauración. Una vez terminados los trabajos, el Giraldillo original fue izado de nuevo en 2005.

A continuación os dejo estas maravillosas vistas desde lo alto del campanario de la Giralda.

Fotos: SMCE





Comentarios

Entradas populares de este blog

El momento que conquistó Instagram: “Por ti” de Javier Cebrero en la Magna de Córdoba.

Si has pasado por Instagram o TikTok en los últimos días, es muy probable que hayas visto mi reel, que me ha sorprendido la cantidad de miles de reproducciones que lleva. Un plano de 15 segundos, una canción, una procesión y un sentimiento que explotó. Pero detrás de esos 15 segundos hay una historia que no cabe en un reel.   Aquí te la cuento.   El reel que no planeé Era sábado de Magna en Córdoba. La Hermandad de Santa Cruz avanzaba por la Plaza de San Andrés rumbo a la Catedral. El sol caía a plomo, el incienso flotaba y el paso de misterio parecía flotar entre la multitud. Yo iba con el móvil en la mano, sin trípode, sin guión. Solo quería grabar un recuerdo.  Y entonces empezó a sonar “Por ti” de Javier Cebrero Arias Y me puse a grabar. 15 segundos. Un corte. Subí el reel a las 22:47. A las 23:12 ya tenía 10.000 views. ¿Por qué explotó? No soy influencer. No tengo 100k seguidores. Pero algo funcionó.  Aquí mis 3 claves (por si quieres replicarlo): ¿Por qué func...

Lo íntimo se hace visible en lo simple.

En la penumbra de una calle angosta, la cruz se alza como un faro de silencio. No hay multitudes ni clamores; solo el roce de los hábitos nazarenos, el brillo tenue de los cirios y la humedad del suelo que refleja una luz dorada por la que transita el Via Crucis del Stmo. Cristo del Consuelo. Aquí, la belleza no grita: susurra. Lo íntimo se hace visible en lo simple: un paso lento, un gesto contenido, la fe que no necesita palabras.  En esta esquina olvidada, la Pasión no es espectáculo; es encuentro. Y la imagen, quieta y solemne, nos devuelve la pregunta: ¿qué cruces cargamos en silencio, iluminadas apenas por una lámpara que nadie encendió para nosotros?. SMCE STMO. CRISTO DEL CONSUELO, DAIMIEL FOTOS SMCE

Procesión por el 450 aniversario de la Cofradía de “Los Coloraos“.

El 19 de octubre, cuando el otoño ya pintaba las calles de tonos dorados, Daimiel se vistió de gala para algo que no pasa todos los días: los 450 años de nuestra Cofradía de los Coloraos. Y no fue una celebración cualquiera; fue una tarde-noche que empezó a las 18:30 en San Pedro y nos tuvo  emocionándonos hasta bien pasadas las once.  Por primera y única vez quizá, el Cristo de la Columna salió a costal, llevado por hermanos que mezclaban manos daimieleñas con otros venidos de fuera. El trono, cedido con cariño por la hermandad de la Caridad de Ciudad Real, avanzaba firme, mientras la Virgen de la Amargura lo seguía en andas, estrenando candelería y violeteros que le daban un brillo especial, pero sin perder ese porte que tiene esta Dolorosa que vino de Sevilla, con ese manto Verde adquirido en la antigüedad a la Virgen de las Penas de Málaga. El recorrido no fue muy largo –unas cuatro horas– y lleno de momentos que se quedarán en nuestra retina en mucho tiempo. El encuentro ...