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ALTARES PARA LA VENERACIÓN, LA ALTERNATIVA A LOS BESAMANOS

 ALTARES PARA LA VENERACIÓN,  LA ALTERNATIVA A LOS BESAMANOS

Desde siempre, las hermandades y cofradías se han sabido adaptar a los tiempos en los que les ha tocado vivir, unas veces marcado por las crisis económicas, o por los regímenes políticos, otras por los conflictos sociales que degeneran en una guerra civil y ahora por cuestiones sanitarias debido a la pandemia del covid19 que actualmente padecemos.

Desde que la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Macarena, allá por el año 1925 se le ocurriera poner en besamanos a la Esperanza Macarena, esta práctica cultual se ha extendido de forma generalizada al resto de imágenes titulares, ya sean de penitencia o de gloria por toda la geografía cofrade de Andalucía y de otras regiones de España. Ese hecho de acercar la imagen a los devotos y el de besar las manos de tan divina madera queda guardado en la memoria de todos los que lo hacen y puede significar un gran momento espiritual para las personas, y si no que se lo digan a las personas ciegas que en esos días podían incluso tocarlas.

Ahora esta experiencia no la podemos hacer, el riesgo de contagio es extremo, así que hemos creado la “veneración pública” de la imagen, que es como un besamano pero sin besos, eso sería la forma simple de decirlo, pero como a continuación explicaré los “altares de veneración” tienen unas características que lo hacen ser una cosa diferente a lo que entendemos por “altares de besamanos”.

Partiendo del concepto del porqué y el para que se hace, la finalidad que ha tener el altar, al ser completamente distinta hace que el cambio estético de los mismos sufra cambios sutiles, pero cambios al fin al cabo. Estas variantes se producen por la diferente función que han de cumplir estos altares.

La imagen al no tener que estar cercana al devoto para ser besada, puede ser colocada más alta, lo que importa es que desde cualquier parte del templo pueda ser contemplada perfectamente, más cerca de lo habitual pero sin tener que estar a ras de suelo, lo que ha permitido que las imágenes puedan ubicarse en lugares a los que no estamos acostumbrados a verlas en este tipo de cultos, además el hecho de los aforos ha posibilitado que las priostías busquen lugares más amplios dentro de los mismos templos o sencillamente traslados de forma privada a nuevos templos. Otro cambio observado sobre todo en las dolorosas, es la posición de las manos, en los altares de veneración permanecen en su posición natural, no tienen que ser giradas pues nadie las va a besar.

Este tipo de altares al montarse para ser contemplados y motivar al devoto a que se siente y rece suelen tener un exorno floral más abundante, incluso la presencia de otros enseres más próximos a la imagen que en otro momento dificultarían la movilidad, pero que en estas circunstancias evidentemente no estorban al contrario embellecen.

Por todo lo anteriormente dicho podemos afirmar que estamos en una nueva etapa para las Hermandades y Cofradías desde el punto de vista cultual, estético e iconográfico que sin duda nos dejará muchas novedades de interés.


ALFONSO GARCÍA GARCÍA

Historiador del Arte.









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