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Días de cobro de pechería.


Estos días de cobros de la pechería han venido como agua de mayo a la maltrecha economía de algunas de nuestras hermandades que, lógicamente, no iban a escaparse de la maldita crisis que nos azota y que está dejando en nuestras corporaciones una huella hasta ahora poco común y cada vez más habitual: los impagados, esos hermanos que por distintas razones no abonan sus cuotas como todo buen hijo de vecino. No me estoy inventando nada, pero en Daimiel todos sabemos que se es de varias cofradias y en muchas ocasiones "la abuela" que vive en el pueblo, es la que paga todos los recibos de los nietos e hijos, causa esta que en muchas ocasiones origina la baja de la nómina de hermanos, de daimileños que ya no se visten de nazareno o que ya no residen en nuestra localidad.

Asumida esa realidad, ahora es labor de las hermandades comprobar qué está pasando con esas personas que no satisfacen sus pagos, tarea para la que es imprescindible la figura de el Muñidor de la Hermandad, en contraposición de en los últimos años las siempre frías domiciliaciones bancarias.

El cobrador de la hermandad, esa persona que pone cara y alma a nombres y apellidos y que te permite conocer la realidad que se vive en cada casa, en cada hogarEl cobrador debe volver a la vida cotidiana de nuestras hermandades porque es él quien nos va a permitir diferenciar entre el que no paga porque verdaderamente no puede pagar y el que no lo hace simple y llanamente porque no le da la gana.

En el primero de los casos, el cobrador, además, puede ser la puerta a través de la cual la hermandad entre en la realidad de esa familia realmente necesitada de ayuda.

En el otro caso, el cobrador será quien nos permita constatar que a esa persona ha dejado de interesarle la pertenencia a la hermandad, o que es de varias hermandades y con el paso del tiempo va depurando su pertenencia a varias Cofradías para sólo quedarse con la que más relación tiene.

También habrá casos en los que sólo se mueve o se mantiene en ella por intereses puramente capiroteros o vete tú a saber por qué.

SMCE




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